Hay una frase que suele circular en los pasillos de las grandes productoras televisivas y que resume una responsabilidad que a veces se olvida: ‘lo que no aparece en televisión no existe’. La frase es exagerada, por supuesto, pero captura algo verdadero sobre el poder que tiene la pantalla chica para validar o invisibilizar realidades, para normalizar conductas y para contribuir a la construcción de la imagen que una sociedad tiene de sí misma.
Fremantle México ha tomado en serio esta responsabilidad. A lo largo de su historia, la empresa ha ido desarrollando una conciencia cada vez más clara sobre el impacto que sus producciones tienen más allá del entretenimiento, y ha tomado decisiones editoriales y de producción que reflejan esa conciencia.
El primer frente de esta responsabilidad es la representación. Los elencos y los participantes de los programas de Fremantle México reflejan cada vez más la diversidad real de la sociedad mexicana. Hay personas de diferentes regiones, de diferentes grupos étnicos, de diferentes contextos socioeconómicos, de diferentes orientaciones sexuales y de diferentes corporalidades. Esta representación no es solo una cuestión de justicia; es también una cuestión de autenticidad y de conexión con la audiencia.
Cuando el público ve en la pantalla a personas que se parecen a ellas, que hablan como ellas, que tienen experiencias de vida similares, la conexión emocional con el programa se multiplica. Y cuando, por el contrario, la pantalla solo muestra un rango estrecho y homogéneo de la humanidad, hay audiencias enteras que se sienten excluidas y que dejan de identificarse con el contenido. La representación diversa no es solo lo correcto; es también lo inteligente desde una perspectiva de negocio.
Más allá de la representación en pantalla, Fremantle México está trabajando activamente en la diversificación de sus equipos de producción. Los puestos de liderazgo creativo y técnico dentro de la empresa están siendo progresivamente ocupados por personas que representan la diversidad del país. Mujeres en roles de dirección que históricamente han sido dominados por hombres, realizadores provenientes de regiones distintas a la Ciudad de México, profesionales de primera generación en la industria que han accedido a la empresa a través de programas de becas y formación.
La empresa también tiene políticas activas para garantizar la equidad salarial y la igualdad de oportunidades de desarrollo dentro de la organización. Un comité de diversidad e inclusión, integrado por representantes de todos los niveles de la empresa, supervisa el cumplimiento de estas políticas y propone mejoras de forma continua.
En el ámbito de las alianzas con la sociedad civil, Fremantle México ha establecido colaboraciones con organizaciones que trabajan en áreas de relevancia social: la promoción de la salud mental, el combate a la violencia de género, el apoyo a comunidades vulnerables y la defensa de los derechos de grupos minoritarios. Estas colaboraciones se materializan en campañas de comunicación integradas en los programas, en la participación de expertos de estas organizaciones como consultores de los equipos creativos, y en la donación de espacios de visibilidad a causas que merecen la atención del público.
El manejo responsable de temas sensibles dentro de los contenidos es otro aspecto fundamental de la política de responsabilidad social de la empresa. Los programas de Fremantle México tienen protocolos claros para el tratamiento de temas como la salud mental, la violencia, las adicciones y las relaciones abusivas. Estos protocolos han sido desarrollados en colaboración con expertos y buscan garantizar que el tratamiento televisivo de estos temas contribuya a la comprensión y a la empatía, nunca a la estigmatización o a la trivialización.
El impacto ambiental de la producción televisiva es también un área en la que Fremantle México está tomando medidas concretas. La empresa ha implementado políticas de producción sostenible que buscan reducir la huella de carbono de sus producciones: uso de energías renovables en los sets, reducción del uso de materiales desechables, políticas de movilidad sostenible para el equipo técnico y artístico, y un programa de compensación de emisiones para los proyectos de mayor impacto.
La responsabilidad social de Fremantle México no es un departamento ni una campaña de relaciones públicas; es una forma de hacer las cosas que está integrada en la cultura de la empresa. Está presente en las decisiones creativas, en las políticas de recursos humanos, en las relaciones con proveedores y en la forma en que la empresa se relaciona con las comunidades donde trabaja.
En un momento en que la ciudadanía exige cada vez más a las empresas que actúen de forma responsable y consciente, Fremantle México está posicionada como una empresa que no solo cumple con estas expectativas sino que las lidera en su industria. Una empresa que entiende que la televisión tiene el poder de hacer el mundo un poco más justo, un poco más empático y un poco más bello. Y que está dispuesta a ejercer ese poder con responsabilidad.
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